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domingo, 2 de febrero de 2014

¿QUÉ HAY DE NUEVO, BANGKOK?


Así es, volvíamos a Bangkok… ¿Por qué? Porque Jon, un amigo de Donosti, venía a pasar dos semanas de vacaciones con nosotros.

 
Juntos íbamos a visitar las islas del golfo de Tailandia.

Nos despedimos de Camboya con un hasta pronto. Es muy probable que algún día volvamos. Sobre todo porque su gente nos cautivó.

Tras una noche en un Backpacker que ya concíamos de nuestra anterior estancia en la ciudad y el correspondiente desayuno para coger fuerzas, comenzamos una especie de juego consistente en ir a buscar a nuestro amigo al aeropuerto, haciéndolo por nuestra cuenta y utilizando el transporte público. El único objetivo era saber si era práctico y económico en comparación a otras alternativas. Teníamos toda la mañana así que nos pusimos a ello pacientemente:

 
Lo primero que teníamos que hacer era coger el autobús de línea número 15, en la calle paralela a Rambrutti (perpendicular a Khao San Road). Coste del viaje: 6,5 Bahts (unos dieciséis céntimos de euro).
 
Tardó bastante en llegar; nunca se sabe con los autobuses. Así que la espera bajo el sol y la humedad que existía en aquel momento se hizo algo larga. Posteriormente nos contarían que el retraso del autobús fue debido a las protestas y manifestaciones, todavía pacíficas, que empezaban a germinar contra el corrupto gobierno tailandés.

Ahí va una foto del autobús que no tiene desperdicio.

 
Nos bajamos en National Stadium, en la zona de Siam.

 
Allí, cogeríamos un tren de la línea verde hasta Phaya Thai, por 25 bahts (unos sesenta céntimos de euro).

Importante disfrutar del juego…Jon estaba al caer y estábamos contentos.

Y por último, en Phaya Thai cambiamos a la línea del Rail Link hasta el aeropuerto. Coste del billete: 45 bahts (un euro con diez céntimos, aproximadamente).

 
En total pagamos 76,50 bahts por persona, frente a los 100 bahts que te ofertan varias compañías en Rambuttri o Khao San Road (una diferencia de medio euro aproximadamente) para ir directamente desde esta zona de la ciudad en furgoneta.

Cada cual saque sus propias conclusiones. El único objetivo al comprobar esto era recoger en el blog toda la información por si a alguien le puede llegar a ser útil.

El caso es que llegamos a tiempo para recibir a Jon tras su largo viaje y tras regresar a Rambuttri, alojarse y tomarse un más que merecido descanso, la tarde y la noche dio para más de lo que esperábamos: paseo por Khao San y aledaños y cervecitas en una terraza, disfrutando de la victoria que suponía el primer título en MotoGP del gran Marc Márquez.

Jon es un apasionado de las motos y practica el motociclismo; todos estábamos contentos por la victoria pero él el que más y nos contagió todo su entusiasmo. Su cansancio y su Jet Lag desaparecieron de un plumazo.

 
Un conductor de tuk-tuks de tantos que merodean por la zona nos ofreció trasladarnos a la zona de Siam en la ciudad. A nosotros nos apetecía tomar una cerveza fría para celebrarlo en el Moon Bar, en el último piso de un rascacielos con las vistas de la noche y las luces de Bangkok. Nos ofreció trasladarnos por 20 bahts y la posibilidad de acercarnos también a un Ping-pong show (podéis buscar en internet en que consiste si no lo sabéis, pero no tiene nada que ver con el tenis de mesa).

Nos dejamos llevar por la euforia y resultó ser una encerrona, un timo y un loco a los mandos del tuk-tuk…y fuera de él. Nos llevó a la zona de los shows y nos pidió más dinero. Antes de que nos agrediese puesto que su agresividad iba a más le dimos algo de dinero y nos fuimos de allí antes de que la cosa fuera a más…Así que al loro con los precios baratos de los conductores de tuk-tuk, siempre hay algo detrás. Como dijo Jon: “empezamos bien…”.

Al día siguiente cogimos el barco que surca el río Chao Phraya en ambas direcciones. Nosotros repetíamos, nos parece una muy buena forma de explorar la ciudad.

 
Acompañamos a Jon a un par de templos de visita obligada; nuestro amigo no sólo disfruto sino que se animó incluso a colaborar en la limpieza de uno de ellos.
 

 
Jon llegó con ganas de descubrir, disfrutar y saborear Tailandia así que disfrutamos de un día pateando y perdiéndonos por Bangkok, visitando templos, mercados y comiendo deliciosos platos de comida thai en puestos callejeros. Incluso jugando a uno de los deportes más practicados en Tailandia, el takraw.

 
Pero sobre todo, nos reímos muuuucho, muuuucho!!


 
Nos esperaban nuestras camas para un breve sueño ya que madrugábamos para llegar, por fin, a uno de los paraísos del planeta: Koh Tao.

Iban a ser dos semanas de aventuras por las islas del Golfo de Tailandia que os intentaremos resumir en el siguiente post.

HASTA PRONTO.

domingo, 15 de septiembre de 2013

CHIANG MAI Y ALREDEDORES, 1ª PARTE


En el último post nos despedimos en Kanchanaburi, desde donde emprendimos un nuevo trayecto destino Chiang Mai.

Tuvimos que coger una Van (furgo mini-bus) hasta Bangkok, teóricamente, y mirando el reloj, llegábamos a tiempo a la estación de Mo Chid para escoger alguno de los autobuses de los que ofertan las distintas compañías.

Sin embargo, un trayecto que era de 1h30min lo realizamos en 3h debido al tráfico; de repente nos vimos inmersos en medio del tráfico caótico que se genera sobre esas horas en la entrada de Bangkok; los últimos tramos resultaron ser algo convulsos por las innumerables maniobras y volantazos para cambiar de carril, con frenazos y acelerones propios de un rallye, con los que nos obsequió nuestro chófer suicida.

Sólo nos abrochamos el cinturón en aquel tramo, pero, quién sabe, si no hubiera sido por él, quizás no hubiésemos podido viajar a Chiang Mai hasta el día siguiente.

A Chiang Mai, la segunda ciudad más grande y poblada de Tailandia por detrás de Bangkok, podíamos llegar de varias formas. En avión, puedes buscar vuelos low cost con Bangkok Airlines o Air Asia; en tren, pudiendo elegir cabina con litera; o en autobús, en sus distintas modalidades con sus correspondientes tarifas.

Nosotros optamos por el autobús en horario nocturno, evitando así el alojamiento de esa noche. Finalmente, decidimos invertir 20 euros cada uno para hacer noche en aquel autobús VIP que partía en 20 minutos, casi tumbados en unas cómodas butacas reclinables que incluso te podían proporcionar un masaje bastante decente pulsando un botoncito, con pantallas incorporadas para ver alguna película en V.O.

 

Eran las 7,15 a.m. del día siguiente y ya habíamos llegado a la ciudad. Cogimos, previa negociación, un tuk-tuk que nos introdujo en la parte vieja de la ciudad (Mang Kao), zona rodeada por un largo canal de agua en forma rectangular y con distintos puentes para entrar o salir de ella.

Tras buscar y rebuscar en distintas y coquetas Guest House, encontramos el que ha sido nuestro alojamiento durante una semana, por unos 6 euros la noche.

Alquilamos unas bicis y durante todo el día pedaleamos las calles de esta ciudad que nos encantó desde el primer día.
 

 
Al día siguiente alquilamos una moto y subimos a lo alto de la montaña Doi Suthep para ver su templo.

Hicimos una parada a mitad de camino; había un mirador con unas vistas muy chulas y, allí, conocimos a un artista que dibujaba retratos. Charlamos con él un rato de los pintores y artistas españoles que conocía. Sabía más que nosotros, por supuesto.
 

 
Al llegar al final del camino, había que subir unas largas escaleras empinadas y además había un montón de turistas por lo que nos llevamos un poco de chasco, estaba muy masificado; es una visita casi obligada para todo turista que para en Chiang Mai.

 
 
Por la tarde noche nos acercamos al Night Bazar Market y recorrimos sus calles llenas de puestecillos con miles de cosas para comprar. Si tuviésemos fecha de vuelta y más sitio en la maleta, quizás podríamos comprar algunos recuerdos pero de momento imposible.

Aun así compramos un par de pantalones cortos y entramos en el juego del regateo…. Good Price for me, cheaper!!! Good for me and good for you J

De vuelta a la Old Town, encontramos un pequeño resturante local para comer y resulto ser un sitio al que volveríamos porque nos encantó. Tenía un pequeño comedor de madera en su interior, con algunos cuadros, y también algunas mesas fuera. El dueño era encantador, nos enseñó alguna palabra en tailandés y nos recomendó varios sitios para visitar. Fue un descubrimiento bueno, barato y Aroy Dee (el nombre del restaurante, que significa delicioso en thai).

Seguíamos con la moto y al día siguiente fuimos al pequeño pueblo de Doi Saket, que al igual que Doi Suthep tenía un templo en lo alto de una colina. Esta vez nos sorprendió no ver a ni un solo turista. El templo estaba completamente vació excepto, claro está, por los monjes que viven en él. Conocimos a uno de ellos, se llamaba Dang. Apenas hablaba inglés pero nos enseñó el templo, hicimos algunas fotos y nos hizo pasar a una salita de estar para ofrecernos agua fresca pues hacía un calor infernal.

 
Fue muy especial visitar este templo, prácticamente solos y compartiéndolo con este simpático monje que incluso llego a darnos su e-mail. Le hubiéramos preguntado muchísimas cosas pero realmente no podíamos comunicarnos más con él que por señas y sobre cosas súper básicas.

Cuando nos marchamos nos regaló unos abanicos de bambú y nos despidió con una sonrisa en la boca, fue especial.
 

 
El camino hasta Doi Saket desde Chiang Mai era digno de ver pero es que después, rumbo a Bo Sang, nos impacto aún más el paisaje y los verdes campos.

Investigamos con la moto y nos metimos por unos caminos rurales en los que los locales nos miraban siempre sonrientes pensando que narices harán estos dos turistas por aquí.

Paramos a comer en un bar-restaurante local, estábamos hambrientos y nos daba un poco igual que comer. En muchos sitios no tienen carta ni menú y solamente cocinan un plato como sopa con noddles y pollo, por ejemplo, y normalmente está muy rico.

Hemos pensado que merecía la pena que vierais la foto del plato de aquel día ya que no tiene desperdicio. Eran noodles tipo macarrones con trozos de hígados e intestino.
 

 
Jon se atrevió y se comió todo el plato; sí sí, y Shandra no tuvo valor y, a pesar del hambre, solamente se comió los noodles y la sopa.

Llegamos a Bo Sang – Umbrellas Village; es un pueblo pequeñito famoso por la fabricación de paraguas y sombrillas estilo oriental.
 


 
 
Encontramos el taller donde las confeccionan. Había como cinco señoras y cada una se ocupaba de una parte del proceso de fabricación, encolar la tela, grapar las varillas, dibujar los estampados…

Merece la pena ir y visitar el pueblito, nos encantó.

En total hemos estado una semana en Chiang Mai con visitas a pueblos, trekking y elefantes incluidos, y demás aventurillas.

Seguiremos contándooslas en el siguiente post.

Solo deciros que estamos encantados, muy muy contentos de estar aquí y poder vivir estas experiencias.

Descubrir esta cultura está siendo apasionante y muy gratificante.

Sabemos que estáis ahí, al otro lado, y eso nos motiva aún más para seguir dedicándole tiempo a escribir este blog.

HASTA PRONTO…

martes, 27 de agosto de 2013

WALKING BANGKOK


Al aterrizar en Bangkok, pocas horas nos bastaron para darnos cuenta de que se trata de una ciudad de contrastes y un caos circulatorio enorme.

 Uno llega a la capital de Tailandia y la primera sensación es la de sentirse totalmente perdido, mirando de un lado a otro. Taxis, tuk-tuks, autobuses, coches, motos, gente y más gente, turistas o locales decoran sus calles.



 
Atravesando la mítica Khao San Road, por momentos parece que estemos en una ciudad europea repleta de Pubs y música en directo. Todo está preparado para el turista: diferentes puestos de ropa o comida, restaurantes y birras baratas (mención especial a la botella de 650 ml. de la cerveza tailandesa Chang).

Pero no todo en esta ciudad gira en torno a Khao San Road. En la Old City podemos encontrar numerosos templos budistas como el Grand Palace, el Wat Pho o el Wat Mahathat. ¡Impresionante!
 

 
 
COSITAS a tener en cuenta en Bangkok:
 
 
Los conductores de tuk-tuks intentarán llevarte a agencias de viaje o Touroperadores que ellos dicen ser Oficinas de Información al turista. Caímos en la trampa puesto que resultan ser unas oficinas con las siguientes siglas: T.A.T.: ¡Timo.Atención.Timo!
 
 
Recomendamos probar todo tipo de fruta, de gran variedad y muy sabrosa.  Todos los días desayunábamos un batido natural por el módico precio de 20 baths (no llega a 50 céntimos de nuestro ya olvidado euro).
 
 
Escorpiones, gusanos, ranas, huevas de vete a saber qué, vísceras de animales, pescados fritos o “disecados” con la consiguiente mezcolanza de aromas , brochetas de todos los colores y olores … todo ello a degustar en cualquier esquina y, de momento, sin ningún problema estomacal o gástrico detectado.
 
 
Huele…huele…huele…y sigue oliendo. Pero, ¿A qué c…..... huele? ¡Uff, dificilísimo de explicar!
 
 
¡Visita China-Town y alucina! El caos se eleva a su máxima potencia. También la contaminación y el ruido.
 
 
Sesiones de belleza en cada calle: manicuras, pedicuras, y masajes, muuuuuchos masajes. Merece la pena…incluso un cortecito de pelo para los más atrevidos.
 
 
 
 

 

Una bonita manera de ver la ciudad es subirse a un barco para locales a modo de autobús que recorre de norte a sur el río Chao Phraya. Se puede bajar y subir donde a cada cual le interese visitando templos, parques o barrios a gusto del consumidor por el precio de 15 baths (unos 30 céntimos) cada vez que  lo coges.

 
 

 
 
Si sólo quieres cruzar el río, el precio es de 3 baths. Nosotros lo cruzamos un par de veces, para cruzar desde China Town hasta el vertiginoso templo Wat Arun y para volver a la margen de la Old City.

 

 

 
 
Al margen de estas opciones, podéis imaginaros que existen Tour Boats y demás rollos para los turistas. Siempre será más económico y, sobre todo, más auténtico hacerlo por vuestra cuenta.
 

 

Las vistas desde el barco son muy especiales debido a los grandes contrastes: templos frente a rascacielos, chabolas cerca de hoteles de lujo,...

 
 

 

 
 
PRECIOS LOCOS EN BANGKOK

1 € = 40 baths

 

Pad Thai                                   30 baths
Helado de coco                        40 baths
Agua pequeña                            7 baths
Masaje Thai 30´                     120 baths
Café caliente       25 baths frío 35 baths
Autobús de línea                        6 baths
“Barco-bus” local                      15 baths
Batido de frutas                  25-30 baths
Corte de pelo                          150 baths
Alojamiento Guest-House      250 baths

 

A pesar de estos chollos…¡regatea, regatea y regatea! Y para todo lo demás MASTERBATHS.

 
Con todo esto, Bangkok es normalmente una ciudad de paso para empezar o terminar el viaje a Tailandia.

 
Aquí lo empezamos nosotros y tras dos días, huimos del caos buscando algo más de paz, rumbo a Ayutthaya.

 

HASTA PRONTO.