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domingo, 4 de mayo de 2014

UN PRIMO LEJANO EN AUSTRALIA


Jon estaba tenso al volante. Había que conducir por el carril izquierdo, sentado en el lado derecho del coche. Así que, inconscientemente, el vehículo “campervan” de siete metros de largo y dos metros de ancho tendía a írsele hacia la izquierda, limando bordillos y quitamiedos. Además había que salir de una gran ciudad como es Sydney, así que no paraba de ladear la cabeza de un lado a otro buscando referencias en los espejos retrovisores.
 


 
En un par de horas lo tenía dominado.

Tomamos la Pacific Highway, carretera que recorre parte de la costa este, concretamente el tramo que teníamos que realizar: Sydney-Brisbane.

Nos sentíamos libres circulando por las carreteras de este inmenso país, aunque limitados por el tiempo para concluir la ruta.

Paramos en una granja para aprovisionarnos de verduras orgánicas. Es curioso, no hay nadie en la tienda y tienes que pagar dejando el dinero en una caja. ¡La caja de la honradez! Algo habitual por aquí.
 
 
Y tras la primera etapa dormimos a orillas de un lago en una localidad cercana a Taree, pudimos haber parado en algún lugar más bello pero se nos hizo de noche, aunque una enorme e impresionante luna llena hacía que la noche no fuera tan oscura.

Al día siguiente habíamos quedado con Santi, el primo tercero de Jon, y con Linda, su pareja. Por fin nos íbamos a conocer puesto que el pueblo donde viven, Lawrence, situado entre Grafton y Maclean, nos cogía de camino en nuestra ruta.

Nos invitaron a comer una deliciosa paella. Fue fantástico conocerles y nos invitaron a volver. Cosa que hicimos dos días más tarde, cuando dejamos la furgoneta en Brisbane.

Desde Lawrence pusimos rumbo a Byron Bay donde también habíamos quedado con alguien: Marcus y Sandra, unos amigos Suecos con los que habíamos pasado una semana en Laos.

Allí hicimos noche y al amanecer, nos dimos nuestro primer baño en aguas australianas; en la preciosa playa de esta famosa localidad conocida y frecuentada por hippies y surfistas.


 
Tras el baño pusimos rumbo a Brisbane, donde conseguimos entregar la campervan sana y salva. Lo hicimos sobre la bocina, sudando la gota gorda puesto que fue complicado encontrar el lugar de entrega en una zona industrial. Desde allí no sabíamos cómo llegar al centro de la ciudad sin tener que esperar una hora a pleno sol a un autobús que nos dijeron que podíamos coger. Así que hicimos auto-stop y un hombre muy majo nos acercó.

Nuestro siguiente cometido: descartada la opción autobuses,  encontrar billetes de tren para llegar a Grafton al día siguiente y poder pasar las Navidades con Linda y Santi. No fue fácil. Al igual que los tickets de autobús estaban agotados, tras preguntar y preguntar una señora de una agencia nos encontró dos plazas para el tren de las 5.30 a.m del día siguiente. Los compramos. Era un tren dirección Sydney con numerosas paradas, bastante caro y mucha gente que se desplazaba por Navidad.

Hicimos noche en un Backpacker. La opción más barata que encontramos fue el “Yelllow Submarine”, habitación doble 65 dólares australianos.

A la mañana siguiente, ocho horas de tren después, allí estaba el bueno de Santi esperándonos con una sonrisa en la estación de Grafton.

Santi es actor. Participó en varias series en España y, posteriormente, en Australia (por ejemplo, Flipper). Ha sido profesor de español y de teatro en escuelas de la zona en la que Linda y el viven. Ahora edita sus propios videos en youtube, donde tiene su propio canal, Marginal Media.

Os invitamos a suscribiros a su canal, es gratis y os echareis unas buenas risas. Aquí os dejamos uno de sus videos.

 

Es un tio cojonudo. Alegre, optimista, creativo y soñador; además de humilde y generoso.

Las cervezas que nos tomábamos juntos todos los días viendo la puesta de sol y conversando, son momentos que nunca olvidaremos.


Como tampoco olvidaremos las posteriores riquísimas cenas con las que Linda, excelente cocinera, nos deleitaba.

Qué decir de Linda, su compañera; una mujer encantadora. Son una pareja genial y tenemos mucho que agradecerles.
 



Con ellos empezamos a descubrir Australia y el estilo de vida aussie. También allí, cerquita de su casa, vimos nuestros primeros canguros.

 


O nuestro primer emú.



Nos enseñaron playas preciosas.

 
Disfrutamos de una exquisita cena de Navidad, con la familia de Linda, en casa de su tía.
 
 
Al día siguiente, el ”Boxing Day” (26 diciembre), comimos en la playa con más familiares de Linda. Y posteriormente la conexión “primos lejanos” derrotó a tres aussies en un histórico partido de fútbol en la playa.
Sin duda, fueron unas Navidades, en pleno verano australiano, muy especiales.



Antes de dejar Lawrence, este pueblo pequeñito y tranquilo, Santi se cogió tres días de vacaciones y nos llevó a recorrer y a conocer el “outback” australiano, por las montañas y pueblos del interior: 





 

Para terminar, he aquí dos videos en los que aparecemos:

-       En este Jon trata de explicar delante de las cámaras en que consiste el concepto “Relocation”:

 

-       Este otro, un video que Santi montó con unas pocas fotos que nos robó:

    
 

¡Santi, como te recreas con el caño del final!

Muchas gracias por los momentos compartidos.

En el próximo post contaremos nuestra primera experiencia a través de la web “Helpx”.

HASTA PRONTO

viernes, 11 de abril de 2014

SYDNEY: DEL GRAN SHOCK, A CÓMO VIAJAR BARATO POR AUSTRALIA


Por fin, nos veíamos felices y contentos en un avión rumbo a Sydney. Pero no duraría mucho la alegría.

Poner los pies en Australia supone recibir un sopapo en ambas mejillas en forma de “¡todo aquí es muy caro!”. Sin ir más lejos, con lo que nos costó el tren que nos llevó desde el aeropuerto hasta la ciudad, podemos vivir unos diez días en Tailandia, por ejemplo.

El cambio fue terrible, más teniendo en cuenta el tiempo que llevábamos pululando por el Sudeste Asiático, donde podíamos viajar realmente barato, como os hemos venido contando hasta ahora.

Así que veíamos que nuestro presupuesto o, mejor dicho, lo que quedaba de él, se nos iba a esfumar en unas semanas en Australia si no poníamos solución.

Tuvimos que tomarnos un momento largo de reflexión. Un momento del viaje que, sin duda, ninguno de los dos olvidaremos fácilmente. Buscábamos una respuesta a la pregunta: ¿Y, ahora, qué queremos hacer?

Algo de congoja, alguna lágrima, muchos abrazos…búsqueda de vuelos de vuelta…más abrazos, más apoyo mutuo.

Finalmente, decidimos ponernos las pilas. Queríamos seguir viajando, queríamos seguir aprendiendo y vivir grandes experiencias. Y…queríamos mejorar nuestro nivel de inglés.

Casi una semana en Sydney. Todos los días dedicábamos unas cuantas horas a buscar soluciones. Nos íbamos a la biblioteca frente a Circular Quay, donde la conexión a internet es gratuita.
 

 
Además, compramos una tarjeta prepago para poder tener nuestro número de teléfono australiano, pudiendo estar localizables para todas aquellas solicitudes (ahora os contamos de qué tipo) que íbamos enviando.

Decir que conseguir alojamiento vía couchsurfing en Sydney es muy difícil. Lo intentamos varios días atrás desde Malasia, pero nada.

Bueno, a lo que íbamos… ¡Por fin, hallamos el antídoto a semejante shock!

Antes de decíroslo, he aquí unas fotos de Sydney, que también nos la pateamos porque no todo iban a ser agobios.
 

 
Y ahora sí, he aquí unas valiosas recomendaciones de CÓMO VIAJAR BARATO POR AUSTRALIA:

-       “Relocation campervans”: o lo que es lo mismo, reubicar una campervan o motorhome a su lugar de origen. Consiste en llevar al lugar de partida el vehículo en cuestión que previamente fue alquilado por alguien para hacer una ruta.

 

La web que nosotros utilizamos es “Drivenow”; todos los días refrescan las posibles rutas y en verano hay bastantes opciones, cada día aparecen rutas nuevas. Hay más webs de “relocations”, pero esta no te exige registrarte. Nosotros hicimos de esta forma la ruta Sydney – Brisbane, por la costa este. Luego os lo contamos y os damos más detalle.

 

-       “HelpX”: ¡qué gran descubrimiento! La web a través de la cual encontramos nuestros “trabajos” que preferimos llamar colaboraciones o ayudas. Se trata de una web a través de la cual, previo registro (hay que pagar 20 euros) y alta de un perfil con nuestras cualidades, los “helpers” (ayudantes) interactuamos con los distintos “hosters” (alojamientos).

 

Cuando ambos llegan a un acuerdo, se procede al intercambio: los helpers trabajamos unas horas al día (4h. normalmente) a cambio del alojamiento y comida que el “hoster” nos proporciona.

 

Una herramienta a la que estamos enormemente agradecidos por las experiencias que nos está brindando.

 

A través de HelpX accedemos a sitios increíbles, tranquilos y, normalmente, no muy turísticos; practicamos inglés con la familia que nos aloja; y disfrutamos de muy buenos momentos, aprendiendo nuevos oficios o, sencillamente, haciendo cosas que nunca antes habíamos hecho. Además, conocemos a otros “helpers”, habitualmente viajeros, con algunos de los cuales hemos hecho una gran amistad.

 

Mientras esperábamos las respuestas a todas las solicitudes que íbamos enviando, nos planteábamos cuándo visitaríamos a Santi, un familiar lejano de Jon, con el que previamente habíamos contactado. Sí, un familiar lejano. No todo el mundo tiene un primo tercero en las antípodas. Desde hace más de 20 años vive en Australia con su compañera, Linda.

Contactamos por teléfono (antes nos habíamos escrito varios e-mails, estando nosotros en Malasia) e íbamos hablando casi a diario. Fuimos invitados desde el principio a pasar con ellos unos días en su casa en Lawrence. Pero, claro, había que llegar hasta allí y queríamos tener cosas atadas antes de subir unos 600 kilómetros al norte de Sydney.

Así que, como el que la sigue la consigue, en los sucesivos días empezamos a recibir respuestas positivas a solicitudes que habíamos enviado a través de las webs que antes hemos comentado.

Aquellas respuestas fueron dando forma de plan a nuestro periplo por Australia. ¡Veíamos la luz!

Lo primero fue una respuesta positiva a través de HelpX; desde el 2 de enero hasta el 2 de febrero nos alojarían en una villa en Moruya, un pequeño pueblo a unos 300 kilómetros al sur de Sydney, donde viviríamos con una familia francesa que ostenta un obrador en casa. Ya os lo contaremos en el próximo post.

Y tras varios días esperando un “sí” para acceder a alguna de las Campervans o Motorhomes de Relocation a través de Drivenow, y sin saber qué dirección tomaríamos desde Sydney ni dónde pasaríamos las Navidades hasta el 2 de Enero, por fin, sonó el teléfono.

No entendimos ni “papa”. Una cosa estaba clara: necesitábamos afinar el oído y mejorar nuestro inglés. What the fox say? Slowly, please!
 
 

“Disponible una enorme campervan para resituarla desde Sydney en su lugar de origen, Brisbane. Unos 900 kilómetros a realizarlos en 3 días. Coste: 5 dólares australianos al día (precio simbólico a pagar a Drivenow), 10 dólares por una botella de gas para poder cocinar, gasolina y comida; la compañía, además, nos reembolsaría 50 dólares de gasolina al entregar el vehículo en Brisbane.
 

 
Tan felices y contentos.

Bueno, quedaba habituarse a conducir por el lado izquierdo, con el volante a la derecha y a mirar también hacia la derecha en rotondas o “ceda el paso”. Sudores fríos para salir de la city pero ¡prueba superada!


 
Os seguiremos contando más en el próximo post. 

HASTA PRONTO